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Tras la Revolución Mexicana, políticos e intelectuales, preocupados por la fractura social que había dejado la guerra, impulsaron un proyecto de unificación ideológica y cultural de corte nacionalista con el fin de cohesionar la identidad de los mexicanos. Como parte de este proyecto se fue estructurando un marco legal y jurídico-institucional que concibió a los monumentos como patrimonio cultural y bien nacional, siendo reclamados estos como referente no sólo de la historia nacional sino también de la mexicanidad.

Este proyecto cultural fue iniciado en 1921 por José Vasconcelos y continuado por
los subsecuentes secretarios de educación pública, destacando que en la década de 1930 con Narciso Bassols la educación, además de laica y nacionalista, adquirió un marcado carácter socialista. En el periodo posrevolucionario, tanto la educación como la cultura expresaron ese interés por fomentar el nacionalismo; intelectuales y políticos consideraban que cuanto más arraigado fuese este sentimiento nacionalista, el pueblo sería más fuerte.

En congruencia con estas necesidades de la época, la documentación del Archivo Histórico del Museo Nacional de las Intervenciones deja entrever la manera en que se
materializó esta política cultural y se conserva un documento que atestigua que el 18 de febrero de 1935 Jorge Enciso como jefe de la Oficina de Monumentos Coloniales y de la República, sección que perteneció al Departamento de Monumentos Artísticos,
Arqueológicos e Históricos (DMAAH), cambió la denominación del entonces Museo de
Churubusco (hoy Museo Nacional de las Intervenciones) a Museo Histórico de Churubusco. La institucionalización del Museo no fue fácil, pues implicó la repartición del ex convento entre la Iglesia como lugar de culto y el Museo como espacio educativo, nacionalista y laico.

Al adquirir el carácter de ?Histórico?, el Museo se consolidó como evidencia de que
la forma de rescatar y mostrar el pasado en el México posrevolucionario se correspondió con la ambición de cohesionar a la sociedad a través de la construcción de una historia común que hablara de un pasado compartido y, a su vez, diera sentido a la aspiración de construir una nación.


Tania Arroyo Ramírez
Archivo Histórico del MNI

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