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En abril de 1847, la prensa de la capital dio dos noticias que consternaron a la sociedad mexicana. La primera, que por orden del presidente Antonio López de Santa Anna, la corte marcial que seguía al general Pedro Ampudia, acusado de haber entregado la plaza de Monterrey al enemigo en septiembre anterior, quedaba sobreseído, lo cual hizo aparecer al presidente como protector de un reo de traición y cobardía ante el enemigo.

La segunda era que el Congreso de los Estados Unidos, basado en una correspondencia secreta con importantes políticos mexicanos, acababa de aprobar una partida de tres millones de dólares para que el presidente James K. Polk pudiera comprarle al presidente Santa Anna un tratado de paz, el cuál incluiría la cesión de los territorios del norte de México.

La prensa oficialista reaccionó asegurando al público que la segunda noticia era obra de hipotéticos “agentes secretos del enemigo”, que tenían la misión de desprestigiar a Santa Anna. Sin embargo, es un hecho que los tres millones de dólares eran la culminación de la política propuesta por Santa Anna a Polk desde febrero de 1846, y continuada a través de su agente secreto, Alejandro Atocha, hasta enero de 1847, y que el negociador estadounidense, Nicholas P. Trist, llegó a México armado con los tres millones de dólares para ser entregados en cuanto el gobierno de Santa Anna firmara y ratificara un tratado de paz. Más tarde, el título de “agente secreto del enemigo” fue aplicado a todo aquel que intentó denunciar la traición de Santa Anna.


Faustino Amado Aquino Sánchez
Investigador del MNI_INAH



Imagen: General Antonio López de Santa Anna