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Contrariamente a lo que se piensa hasta el día de hoy en México, en la década de 1840, este país era capaz de enfrentar a los Estados Unidos. Estudios recientes han demostrado que para entonces había alcanzado los niveles de producción agrícola, minera e industrial de la colonia, con lo que estaba lejos de ser pobre. Por otra parte, se le consideraba una potencia militar por poseer una casta de oficiales con reconocido nivel técnico y académico (muchos de ellos eran graduados de las academias militares europeas) y un ejército de 24,000 hombres fogueados en las guerras civiles. En caso de invasión, contaba con importantes ventajas: su territorio era montañoso, ideal para la estrategia defensiva, sus costas eran mortíferas debido a la fiebre amarilla y carecía de ríos y canales navegables, lo que impedía a cualquier invasor penetrar hasta sus ciudades importantes.

En contraste, los Estados Unidos carecían de oficiales. La matrícula de la academia militar de West Point era tan pequeña que, poco antes de la guerra con México, el Congreso discutía la conveniencia de cerrarla: su ejército integrado por extranjeros, no llegaba a los 9,000 soldados, tan inexpertos que no eran capaces de maniobrar en batalla. En caso de proponerse invadir a su vecino del sur, los estadounidenses habrían tenido que levantar un ejército de al menos 100,000 hombres, adiestrar oficiales suficientes para comandarlo y montar una campaña ofensiva a gran escala contra un enemigo aguerrido, dueño de fortificaciones y conocedor del terreno.

Sin embargo, es bien sabido que los “errores” de Santa Anna durante la guerra neutralizaron las ventajas mexicanas, y una y otra vez salvaron al pequeño ejército estadounidense (que en campaña nunca pasó de 10,000 soldados) de la aniquilación. Con ello con rmó los rumores, esparcidos por la prensa estadounidense, de que se había comprometido con el presidente James K. Polk a presentar una defensa fingida y perder todas las batallas.


Fuente: Tesis doctoral de Faustino Amado Aquino Sánchez, investigador del MNI-INAH


Imagen: Antonio López de Santa Anna. Fotografía, circa 1870.