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En un breviario anterior aclaramos que en la guerra entre México y los Estados Unidos (1846-1848) los ejércitos de ambos contendientes estuvieron armados básicamente con fusiles de avancarga (un solo tiro) y llave de piedra de sílex, por lo que puede decirse que las diversas versiones existentes de que los estadunidenses contaron con un armamento muy superior es tan sólo un mito. Sin embargo, en lo que respecta a la artillería, los invasores sí contaron con una gran ventaja. Esta consistió en su artillería montada, cuyas piezas eran tiradas por caballos, manejados por artilleros entrenados para mover los cañones en el campo de batalla con rapidez hacia los puntos donde fueran más necesarios, mientras que los cañones mexicanos, aunque tecnológicamente iguales a los estadunidenses, eran tirados por mulas y conducidos por arrieros sin entrenamiento militar. Esta ventaja contribuyó al triunfo estadunidense en batallas como Palo Alto (8-9 de mayo de 1846) y La Angostura (22-23 de febrero de 1847); pero tampoco puede decirse que fue decisiva, pues es sabido que los mexicanos fueron derrotados en la mayoría de las batallas por errores tácticos y estratégicos.


Faustino Amado Aquino Sánchez
Investigador MNI



Imagen: cañón estadounidense de la década de 1840