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Elemento clave en la conquista de México Tenochtitlán, doña Marina o Malinche es un personaje polémico que, con el paso del tiempo se convirtió en heroína o en traidora. Fue considerada como símbolo del mestizaje y sobreviviente de la esclavitud, pero también fue adoptada como el arquetipo de la traición a la patria y culpable de la conquista de México, a partir del servicio que dio a Cortés, no sólo como intérprete, sino también como consejera política, en su calidad de conocedora de la mentalidad indígena mesoamericana.

De esa manera, los españoles contaron, desde su llegada al nuevo continente, con valiosa información acerca de las relaciones políticas que imperaban entre los diversos pueblos que habitaban en la cuenca de México. Por otra parte, algunos investigadores suponen que debido a los hechos que marcaron su vida, Marina sólo buscó la forma de adaptarse y sobreponerse al infortunio, aprovechando las ventajas que le dio la educación de mujer noble, el bilingüismo que la libró de tener una vida llena de humillaciones y vejaciones y el poder político que obtuvo a partir de su actividad de intérprete, faraute, consejera y amante del conquistador.


Norma Elena Rodríguez Hernández
Investigadora del MNI-INAH



Imagen: Manuscrito de Aperreamiento. Doña Marina aparece comunicando a los señores de Cholula, el castigo al que serán sometidos si no se convierten al cristianismo. Aparece el topónimo de Coyoacán, sede de los poderes coloniales después de la conquista de Tenochtitlán y lugar a donde fueron conducidos los encadenados. Elaborado en 1560 pero narrando hechos acontecidos en 1523. Imagen tomada de El Manuscrito del aperreamiento, castigos abominables, en: Arqueología Mexicana, vol. XX, núm. 115, pp. 71-73., México, 2012.