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A mediados del siglo XIX las mujeres mexicanas vestían diversos vestidos según la región a la que pertenecían, los cuales eran resultado de una evolución desde la colonia. El más famoso era el de china poblana, consistente en blusa y falda decorada con abundante lentejuela. Así como se llamó “indios” a los nativos del continente americano, pues durante algunos años se creyó que Colón había llegado a Asia, también hubo una época en que se les llamó “chinos”, costumbre que se perpetuó en el caso de las mujeres, pues desde Argentina hasta México se llamaba “china” a la mujer de extracción popular, especialmente en el caso de tener rasgos indígenas. Esta es la razón de que en diversos poemas y canciones populares se utiliza el apelativo “china” para referirse a la mujer, y de que el atuendo de las poblanas fuera llamado “vestido de china poblana”. Otros vestidos con características bien diferenciadas fueron el de veracruzana, tapatía y zacatecana (que hoy son el vestuario de los bailables regionales), sin mencionar la enorme variedad de los Estados de Oaxaca y Chiapas. Según narra Manuel Payno en “Los bandidos de Río Frío”, la feria más importante de la primera mitad del siglo XIX era la que se celebrara en San Juan de los Lagos, Jalisco, la cual, al atraer a negociantes, artesanos y aventureros de los cuatro puntos cardinales de la República, ofrecía el espectáculo de ver, reunidos, a los vestidos femeninos de todas las regiones y poder saber a golpe de vista el origen de sus portadoras; cosa que no ocurría en el caso de los hombres, quienes en general vestían de ranchero o a la europea.


Faustino Amado Aquino Sánchez
Investigador del MNI-INAH



Foto: China poblana, circa 1920