A- A A+
En su época de mayor auge (siglo XV, aproximadamente), el señorío de Huitzilopochco contaba con 12 barrios o calpullis que se dedicaban, entre otras actividades, a la cestería, al cultivo de flores y legumbres, a la caza de aves acuáticas, a la pesca, a la fabricación de chimallis (escudos) de plumas de colibrí y quetzal, y a la elaboración de panes de sal a partir de la sal rojiza que recogían de la ribera del lago de Texcoco, producción que era destinada para su intercambio o comercio.

Pochtlan, barrio en el que se concentraba la actividad del comercio, contaba con un mercado o tianguis que se establecía semanalmente y al que llegaban mercancías desde las costas del Golfo y de lo que hoy es El Salvador y Honduras.

Las actividades de intercambio y de comercio estaban bien diferenciadas, pues, un intercambio o trueque era realizado por los Tlanamacaque, por lo general, individuos que efectuaban un trabajo especializado y que intercambiaban las piezas que producían por otra que necesitaban, mientras que, los que se dedicaban al comercio, los Pochteca, realizaban la compra-venta de diversos artículos con el uso de piezas que cumplían la función de moneda, entre los que se encontraban: granos de cacao, canutillos rellenos de polvo de oro, y mantas de algodón. Este grupo gozaba de privilegios como la exención del pago de impuestos y una alta posición social, ya que no sólo realizaban actividades comerciales, sino también políticas y de espionaje, pues traían información de los lugares que recorrían a través de las rutas de comercio establecidas, los cuales podían ser susceptibles de dominación y, por lo tanto, ser sometidos a pago de tributo.


Norma Elena Rodríguez Hernández
Investigadora del MNI-INAH



Imagen: Pochteca comerciando plumas de quetzal, Códice Florentino.