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El general Winfield Scott fue el militar estadounidense de más prestigio durante la primera mitad del siglo XIX. Su fama comenzó cuando era un joven teniente coronel en la guerra contra Inglaterra de 1812, en la cual se convirtió en héroe nacional. El 11 de octubre de 1812 fue capturado junto con 955 compatriotas luego de la derrota de Queenston Heights. Entre ellos había 23 irlandeses, los cuales fueron considerados como traidores por los ingleses, quienes no reconocían el derecho de los súbditos de Su Majestad Británica a cambiar de nacionalidad y ejecutaron a 13. Scott se enteró de este hecho cuando desembarcó en Boston luego de ser liberado y, lleno de indignación, se dirigió a Washington donde, aprovechando su prestigio y popularidad, cabildeó en el Congreso para que éste expidiese una ley que diera al presidente de E.U. autoridad para tomar represalias en contra de prisioneros británicos por futuras atrocidades cometidas contra prisioneros estadounidenses. Aunque el presidente Madison nunca ejerció tal poder, la ley sirvió como un dique que contuvo abusos adicionales contra los prisioneros.

Irónicamente, en septiembre de 1847, Scott firmó las sentencias de muerte de los soldados irlandeses de México, capturados en la batalla de Churubusco el 20 de agosto anterior y que habían abandonado las  las estadounidenses para abrazar la nacionalidad mexicana.


Faustino Amado Aquino Sánchez
Investigador del MNI-INAH



Imagen: General Win eld Scott, daguerrotipo, 1851.