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La guerra entre México y los Estados Unidos inició formalmente el 13 de mayo de 1847, día en que presidente James K. Polk anunció al Congreso que el mes anterior se habían librado combates en el río Bravo contra fuerzas mexicanas, que los Estados Unidos tenían reclamaciones diplomáticas insatisfechas contra México y que todo eso implicaba un estado de guerra. Sin embargo, es poco conocido que el primer presidente estadunidense en solicitar al Congreso una declaración de guerra contra México por reclamaciones insatisfechas fue Martin Van Buren. A fines de 1837 este personaje solicitó al Congreso considerar si las reclamaciones que se tenían contra el vecino del sur podían justificar recurrir a medidas hostiles. Al mismo tiempo Inglaterra y Francia mostraban las mismas intensiones y, de hecho, esta última se decidió a la acción e inició la llamada "guerra de los pasteles" en marzo de 1838. Por fortuna para México, en febrero del mismo año el Congreso respondió a Van Buren que las reclamaciones no podían, "bajo ningún principio de ley internacional, justificar cualesquiera medidas hostiles" contra el gobierno mexicano. De haber sido otra la respuesta, tal vez México se hubiera visto obligado a sostener una guerra contra dos potencias al mismo tiempo.


Faustino Amado Aquino Sánchez
Investigador del MNI-INAH