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Cuando los españoles llegaron a América en 1519, Tlaxcala era un pueblo enemigo de los mexicas, pues estaban en contra de la imposición de tributo y de los constantes ataques que redundaban en la captura de cautivos en las guerras floridas para el sacrificio.

El primer encuentro entre españoles y tlaxcaltecas no fue cordial, pues éstos estaban divididos ante los intereses de Cortés: una parte estaba por rechazar la alianza y tratarlos como enemigos ante la incertidumbre de no conocer a los visitantes, mientras que otra parte, estaba por aceptar la alianza, aunque eso significara quedar subordinados a los europeos. Estos desacuerdos los llevaron en varias ocasiones a enfrentarse a los españoles, quienes causaron grandes bajas entre los indígenas, lo que los llevó a aceptar la alianza (con la condición de que respetaran su autonomía como pueblo libre), en primer lugar, porque de lo contrario, podrían aliarse con Tenochtitlan y entonces serían sometidos, y en segundo lugar, porque el acuerdo con los españoles les favorecería para librarse de la amenaza mexica. Una de las primeras acciones tras el pacto, fue el ataque a Cholula, enemigo de Tlaxcala y aliado de Tenochtitlan, donde murió gente del pueblo ante la sospecha de una emboscada.

Aunque el 30 de junio de 1520 no fue suficiente el apoyo indígena para evitar la derrota de Cortés y su ejército, si lo fue para consumar el sometimiento y caída de Tenochtitlán en 1521. Fue tan provechosa la alianza con los tlaxcaltecas que, después de ejecutada la conquista, los indígenas se unieron a las campañas de coloniaje de Guatemala y Nicaragua en el sur, y a combatir las rebeliones en la Nueva Galicia (hoy Jalisco, Nayarit, Colima y parte de Zacatecas).


Norma Elena Rodríguez Hernández
Investigadora del MNI-INAH