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En junio de 1920, Adolfo de la Huerta asumió la presidencia de la República de manera interina, en lo que se celebraban las elecciones presidenciales que encumbraran al caudillo Álvaro Obregón. De la Huerta cumplió su encargo y entregó la presidencia el 1 de diciembre de 1920. Los sonorenses se preparaban para gobernar al país. No obstante, años más tarde de la Huerta rompería con Obregón y debería partir al exilio. Por fortuna, su afición al piano y al canto le permitieron establecer una escuela de música en Los Ángeles, que con el tiempo llego a ser de las más reconocidas del sistema de estrellas hollywoodense. La política del México posrevolucionario no estaba hecha para quienes tuvieran alma de artista.


Pavel Leonardo Navarro Valdez
Investigador del MNI-INAH