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Este año se cumplen cinco siglos de que, luego del primer encuentro de Moctezuma con Hernán Cortés en la calzada de Tlálpan, el gran tlatoani mexica aceptó, meses después, "dar obediencia" al rey de España. En términos actuales, esto equivalió a renunciar a su propia soberanía para reconocer la del soberano extranjero. Bernal Díaz del castillo narra el terrible pesar que esto produjo en el ánimo del tlatoani y los esfuerzos que hizo para obligar a su corte de aceptar tan humillante decisión. Desde entonces ha sido difícil explicar tal acto de docilidad. El único elemento explicativo con que se cuenta es la leyenda del regreso de Quetzalcóatl, que afirmaba que algún día hombres barbados vendrían del oriente para señorear la tierra de Anáhuac, profecía que, en efecto influyó muchísimo en la mente de Moctezuma y otros gobernantes de Mesoamérica. Sin embargo, también es posible que tan amargo paso haya sido producto de los seis meses que el tlatoani permaneció cautivo de los españoles, durante los cuales observó su superioridad tecnológica y pudo enterarse con cierto detalle del poderío del rey de España mediante la convivencia y diálogo con el fraile mercedario Bartolomé de Olmedo, que intentó evangelizarlo, y un paje que los españoles le asignaron y al que llamaban Orteguilla. Tal vez, lo que a simple vista parece simple pusilanimidad, haya sido en realidad un cálculo político muy realista y visionario, pues a los ojos de Moctezuma apareció un futuro inexorablemente dominado por una civilización más avanzada y poderosa. ¿Acaso el acongojado tlatoani esperaba negociar algún grado de reconocimiento por parte del rey de España?

Faustino Amado Aquino Sánchez
Investigador del MNI-INAH