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En breviarios anteriores hemos dicho que en la guerra contra los Estados Unidos tanto el ejército regular mexicano como el estadunidense estuvieron armados con fusiles de llave de sílex (una piedra de sílex producía la chispa necesaria para inflamar la carga de pólvora y producir el disparo), a pesar de que ya se habían inventado los más avanzados fusiles de percusión (la chispa era producida por una cápsula de fulminante). En el caso del ejército estadunidense, su general en jefe, Winfield Scott, se negó a usar las nuevas armas porque juzgaba que las tropas no estaban suficientemente familiarizadas con ellas; por ello, sólo algunos cuerpos de soldados voluntarios las llevaron a México. Ese fue el caso del regimiento de voluntarios de Mississippi, cuyo coronel, el futuro presidente confederado Jefferson Davis, desafiando la autoridad del general en jefe, decidió optar por la modernidad y armó a sus hombres con el nuevo fusil de percusión modelo 1841, producido por el arsenal de Harpers Ferry. Se trataba de un arma de calibre .54 y cañón rayado, con un rango efectivo de 1200 m. (cuando los fusiles de cañón liso tenían un rango efectivo de tan sólo 50 m.) y un alcance total de 2188 m.
El modelo 1841 se hizo famoso gracias a que los voluntarios de Davis, conocidos como Rifleros de Mississippi por usar fusiles rayados (en inglés la palabra “rifle” significa rayado), frenaron a la caballería mexicana en la batalla de la Angostura (22-23 de febrero de 1847), cuando intentó apoderarse de la hacienda de Buenavista y atacar al ejército estadunidense por la retaguardia, lo cual salvó a éste último de la derrota. Desde entonces fue conocido como Mississippi Rifle. El Museo Nacional de las Intervenciones conserva un ejemplar en su colección.


Faustino Amado Aquino Sánchez
Investigador MNI - INAH


Imagen: El pie de foto debe decir: Mississippi Rifle, 1841