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Cuando arribaron los españoles a tierras americanas tenían en mente hacerse de las tierras y sus recursos en nombre de la corona española. Llegaron buscando oro y plata, metales de gran valor en la economía europea. Sin embargo, aunque entre los pueblos mesoamericanos se trabajaban estos metales, no eran tan cotizados.

Una de las piedras consideradas con mayor valor en tiempos prehispánicos, fue el jade, o mejor dicho, la jadeíta, piedra de color verde (aunque existe en color negro y azul en América), que en un principio era muy apreciada por su resistencia y durabilidad y que con el tiempo fue adquiriendo otros significados. Al observar estas cualidades, la piedra verde se convirtió en un símbolos de vida y por lo tanto, de fertilidad porque se identifica con el agua, con la vegetación, con el sol y el sustento; también era signo de poder político pues al ser tan preciada y valiosa, sólo era usada por las clases altas.

Su valor económico residía en que, los únicos yacimientos conocidos hasta ahora, se encuentran en cuatro regiones diferentes de Guatemala, por lo que sólo podía ser adquirida de dos maneras, a través del comercio, obtenida sólo por quien la pudiera “comprar”, o, a través del tributo, como pago en especie, a Tenochtitlan y a sus aliados.

Dado que la piedra tenía un significado de vida, era común colocar una pequeña cuenta dentro de la boca de las personas de alto rango social fallecidas, como símbolo de eternidad o en forma de figurillas que acompañaban al difunto a su nueva vida.

Entre los mexicas, el jade era conocido como chalchihuitl o piedra preciosa. Los conquistadores la nombraron “piedra de ijada” o “piedra de riñones” por el supuesto uso terapéutico en enfermedades renales. De la palabra “ijada”, derivó en “ejade”, hasta llegar a la palabra “jade”, como la conocemos ahora.


Norma Elena Rodríguez Hernández
Investigadora del MNI-INAH.


Imagen: Representación del pago de tributo en especie donde se observan las sartas de chalchihuitl o piedras ricas, oro y plumas valiosas exigidas. Códice Mendoza, Lám. 46, INAH. En: http://codicemendoza.inah.gob.mx/