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Antes que el hombre llegara a asentarse a las orillas de los lagos en la cuenca de México, ya habían logrado la domesticación del maíz y obtuvieron tal conocimiento, manejo y experiencia en su cultivo que desde entonces, éste ya no es capaz de crecer sin la intervención humana.

El nombre de maíz fue impuesto genéricamente a la planta por los españoles tras la conquista, pues los pueblos nahuas tenían un nombre para cada una de las etapas identificadas de su madurez: xilotl, cuando está tierna, elotl, cuando está fresca y los granos están bien formados, y centli, cuando ya está seca. Para referirse a la planta entera seca, le llaman tlaolli, como son llamados también los granos secos. Las “razas” de maíz que lograron producirse y domesticarse tienen su origen en el teocinte, una especie que fue localizada en excavaciones arqueológicas en el valle de Tehuacán. De acuerdo con estudios paleobotánicos dichos restos fueron datados como del año 7000 a. C., y a los que algunos grupos indígenas llaman “madre del maíz”.

De la misma forma, fue tan importante para la economía nahua, que cada una de las etapas mencionadas de desarrollo estaba representada por una deidad: Xilonen, diosa del maíz tierno, Chicomecóatl, diosa joven que personificaba el crecimiento del grano del maíz, Centeocihuatl, diosa del maíz maduro.


Norma Elena Rodríguez Hernández
Investigadora del MNI-INAH.


Diosa del maíz tierno, Xilonen, códice Magliabecciano,
lám. 36 en: http://www.famsi.org/spanish/research/graz/magliabechiano/img_page073.html