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Es por muchos conocido que nuestro escudo nacional está compuesto por los elementos prehispánicos que nos hablan de la fundación de México Tenochtitlan. Se remonta al origen mítico en el que el dios Huitzilopochtli hace mención al pueblo mexica del águila que tienen que encontrar, parada sobre un nopal en un islote, en medio de un lago. Sin embargo, la revisión de fuentes históricas nos dejan ver que el escudo muestra un elemento que no pertenece originalmente al mito de la fundación: la serpiente.

En diversos códices, se muestra a un águila parada sobre el tunal, sola, como en el códice Mendocino, mientras que en otros se observa el águila con un pájaro en el pico, como en el códice Durán, ambos elaborados posterior a la conquista, lo que nos hace suponer que, con la intención de introducir elementos evangelizadores, se haya integrado la serpiente como símbolo cristiano del mal, sometida por el águila, representando el bien.

Apoyando la idea de que la serpiente no se encuentra originalmente integrada al mito, encontramos el Monolito del teocalli de la guerra sagrada, pieza expuesta en la sala mexica del Museo Nacional de Antropología, donde se puede observar un elemento semejante a una serpiente colgando de su pico, que pudo haber sido confundido (intencionalmente o no): se trata del glifo del Atl Tlachinolli “agua en llamas”, que hace referencia a un llamado del dios Huitzilopochtli (el águila) a una guerra total, violenta y triunfal, del pueblo mexica sobre los pueblos sometidos.


Norma Elena Rodríguez Hernández
Investigadora del MNI-INAH


Imagen: Teocalli de la Guerra Sagrada, Museo Nacional de Antropología INAH, Sala Mexica.