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A pesar de que Huitzilopochco lograba una mayor producción de recursos del lago dulce de Xochimilco, no podía dejar pasar las bondades que le ofrecía el lago salobre de Texcoco, como era la obtención de la sal, producto considerado de primera necesidad, muy valorado en aquellos tiempos, pues se usaba como conservador, como condimento, como fijador de tintes, como jabón y un elemento con propiedades curativas. Formó parte de los productos que se tributaban a Tenochtitlán, e incluso, se llegó a usar como moneda. Con la llegada de los españoles, su uso se orientó hacia la fabricación de pólvora y como pago en especie.

Debido a que se requería de cierta tecnología para su obtención y manufactura, además de la necesidad de la cercanía del recurso, fueron pocos los pueblos que se dedicaron a ello, pues según Cortés, en sus Cartas de Relación, además de Huitzilopochco, Mexicaltzingo e Iztapalapa al sur del lago, y Ecatepec, Xocotitlán y Zacatenco, entre otros, al norte, desarrollaban esta actividad.


Norma Elena Rodríguez Hernández
Investigadora del MNI-INAH


Imagen: Representación de 2000 panes de sal que se tributaban a Tenochtitlán. Matrícula de
Tributos, lám. 14.