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Consumada la conquista, Huitzilopochco aún contaba con una amplia población indígena, por lo que fue elegido para levantar una rústica ermita que albergara a uno de los primeros grupos de frailes franciscanos, quienes llevarían a cabo la evangelización de la población y acabarían con los centros de paganismo. Entre 1524 y 1564, el primer obispo de la Nueva España, fray Juan de Zumárraga, ordenó la construcción de la parroquia con los restos de los templos prehispánicos destruidos, ya que debido a la importancia del culto a Huitzilopochtli, el sitio era visitado por un número importante de indígenas.

Alrededor de 1576, los franciscanos abandonaron este espacio, después de haberlo ocupado por cuarenta años, para cederlo a los recién llegados frailes dieguinos (distinguidos por la práctica del voto de extrema pobreza, la rigidez en la observancia de las reglas, su acción misional y su hospitalidad), quienes necesitaban un espacio para alojarse antes de continuar su paso hacia Filipinas en su misión evangelizadora.

Entre 1580 y 1589, el visitador de la provincia de Filipinas, Fray Pedro del Monte, le propuso al
arzobispo Pedro Moya de Contreras, la reedificación del edificio para establecer un noviciado, y de
esta forma proveer sus misiones en pos de la evangelización de otras tierras; por lo que en el año de 1592, el convento de San Mateo Apóstol de la Orden Seráfica de San Francisco de Asís es abierto bajo la advocación de Santa María de los Ángeles.


Norma Elena Rodríguez Hernández
Investigadora del MNI-INAH


Imagen: Lámina del códice Aubin (F. 59r) donde se mencionan algunos hechos ocurridos en el año
de 1574 (4 conejo): Pedro Moya de Contreras es consagrado arzobispo e inquisidor en la Nueva
España, la ejecución de tres tlatoque por el asesinato de un religioso, la procesión del Jueves Santo
el 8 de abril y el nombramiento de tres alcaldes en Tenochtitlán.