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A 168 años de llevarse a cabo la invasión norteamericana a México, queremos recordar los antecedentes que dieron pie a esta desigual batalla. Durante los últimos años del virreinato, los territorios del norte de la Nueva España se encontraban desprotegidos debido a su lejanía con respecto a la capital novohispana. Poco a poco, estas tierras fueron ocupadas por colonos angloamericanos que querían mantener sus intereses e ideas aún en contra de las disposiciones del gobierno, que les permitía residir en sus tierras siempre y cuando fueran de religión católica (aunque oficialmente tenían libertad de culto), no practicaran la esclavitud y que la población no rebasara cierto número. Poco a poco, esta población fue aumentando, no sólo demográficamente, sino también en cuestión de poder político y económico.

Hacia 1832, siendo México ya un país independiente, los colonos establecidos en la provincia de Texas, Coahuila, solicitaron su separación del territorio mexicano para formarse como nación independiente. Ante la negativa del gobierno, los texanos se levantaron en armas y en 1836, con la derrota Santa Anna al frente del ejército mexicano en San Jacinto y la firma de los tratados de Velasco, México cedió a la petición. Después de diez años de vida independiente, Texas se anexó a Estados Unidos, lo cual fue visto por México como una declaratoria de guerra, dado que aún consideraba a Texas como territorio propio.

Ante las acusaciones mutuas de violación de sus soberanías, México declaró la guerra formalmente el 7 de julio de 1846, iniciando así la invasión norteamericana a nuestro país a través de cuatro frentes: en el noreste de México, Tamaulipas, Coahuila, Nuevo León; en Nuevo México y California, en Chihuahua y por el Golfo de México, encabezada por el general Winfield Scott, quien tomó Veracruz, Puebla, y el 7 de agosto de 1847, un año después de haberse iniciado el conflicto, se dirigió a la ciudad de México. El 19 de agosto enfrentó a los mexicanos del general Valencia, en Padierna, y al día siguiente, el 20 de agosto, atacó Churubusco por dos vías, Tlalpan y Coyoacán, con el general Pedro María Anaya al frente del ejército.


Norma Elena Rodríguez Hernández
Investigadora del MNI-INAH


Imagen: Carlos Nebel, Batalla de Churubusco, 20 de agosto de 1847, imagen tomada del libro: En defensa de la Patria, AGN, 1997, p. 109