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Hace 40 años, el 20 de noviembre, era un día feriado en México; por tanto los periódicos no circularon y la noticia del fallecimiento del “Caudillo de España por la Gracia de Dios”, Francisco Franco, no se publicó hasta el día 21 de noviembre de 1975. Hacía tiempo que era esperado el deceso del “Generalísimo”, quien gobernaba España desde 1939. México nunca tuvo relaciones o ciales con el franquismo, tras la muerte del dictador y la disolución de gobierno republicano en el exilio, las autoridades mexicanas tuvieron vía libre para trabajar en la reanudación de las relaciones diplomáticas con la “Madre Patria”. Haciendo gala de poco tacto y nula sensibilidad, el gobierno mexicano designó como embajador ante España el expresidente Gustavo Díaz Ordaz, quien llevaba en su valija la responsabilidad política de los hechos ocurridos en octubre de 1968 en la plaza de Tlatelolco.


Pavel Leonardo Navarro Valdéz
Investigador del MNI-INAH



Fotografía: Gustavo Díaz Ordaz designado embajador en España en conferencia de prensa.