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La constitución publicada el 5 de febrero de 1917 encontró la férrea oposición de los distintos grupos afectados. El 24 de febrero, los obispos mexicanos en carta pastoral argumentaron el “espíritu antirreligioso” del documento, la intención de “destruir la ordenación moral del individuo, la familia y la sociedad y herir los derechos sacratísimos de la Iglesia Católica” y protestaron los artículos 3, 5, 27 y 130. A la par, los intereses extranjeros, que explotaban el 90% del petróleo producido en el país, se unieron en la Asociación de Productores de Petróleo en México, con oficinas en Nueva York. La Asociación apeló de inmediato a la protección del Departamento de Estado norteamericano para enfrentar los nuevos ordenamientos. Las empresas petroleras declararon a la constitución como “ilegal e irregular” y desconocieron las disposiciones enunciadas en el artículo 27, que sentenciaba que los bienes y riquezas del suelo y el subsuelo eran propiedad de la Nación.


Pavel Leonardo Navarro Valdez
Investigador del MNI-INAH



Imagen: Pozo de Cerro Azul, número 4, propiedad de la Huasteca Petroleum Company, 1916, Archivo Histórico de Pemex.