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Protagonista de la defensa de nuestro país durante la intervención norteamericana de 1847, el general Pedro María Anaya, junto con el general Manuel J. Rincón, dirigieron la batalla contra los estadounidenses en el convento de Churubusco el 20 de agosto.

Hijo del matrimonio de españoles integrado por don Pedro José Anaya y Maldonado y María Antonia de Álvarez, Pedro Bernardino Anaya Álvarez nació en San Mateo Huichapan, Hidalgo, en el año de 1795. Su carrera militar inició cumplidos los 16 años, al integrarse al ejército realista, como cadete del regimiento de Tres Villas, un año después de la insurrección de Miguel Hidalgo; diez años más tarde, ya con el grado de capitán, quedó integrado al ejército libertador de Iturbide en junio de 1821, con quien se mantuvo hasta la consumación de la Independencia el 27 de septiembre de ese mismo año.

Durante los periodos presidenciales de Guadalupe Victoria y Vicente Guerrero, fue designado a diversas comisiones militares, alcanzando el grado de general en 1833, nombrándolo posteriormente secretario de Guerra. Fue diputado y logró presidir las sesiones del Congreso Federal, precisamente durante la discusión de la Independencia de Texas entre 1835 y 1836, preámbulo de la desincorporación de la mitad del entonces territorio de la República Mexicana.

El 2 de abril de 1847, el Congreso de la Unión lo designó presidente interino de la República, para suplir la ausencia del general Antonio López de Santa Anna (quien enfrentaba al ejército norteamericano en el norte del país), cargo en el que permaneció hasta el 30 de mayo de ese mismo año. Ante la inminente llegada de los norteamericanos a la capital del país, correspondió a los generales Manuel Rincón y Pedro María Anaya apostarse en el puente y convento de Churubusco, a  n de detener la llegada de los ejércitos enemigos. Fue apresado y, concluida la intervención norteamericana, fue liberado y elegido nuevamente presidente interino de la República, del 8 de noviembre de 1847 al 8 de enero de 1848, cargo al que renunció porque el gobierno de Estados Unidos le pedía parte del territorio nacional y él no estaba dispuesto a cederlo. Durante la rendición de protesta como presidente de la República, lo hizo llevando en el pecho una franja con la Bandera Nacional, la que juró defender hasta la muerte, costumbre que desde entonces han seguido los presidentes de la Nación, en los momentos más importantes de su mandato.

Durante la presidencia de Mariano Arista (1851-1853), volvió a ocupar el Ministerio de Guerra y después fue nombrado Director de Correos, cargo que desempeñó hasta su muerte, acaecida el 21 de marzo de 1854, víctima de una pulmonía fulminante.


Norma Elena Rodríguez Hernández
Investigadora del MNI-INAH



General Pedro María Anaya, tomado de: http://www.inehrm.gob.mx/Portal/PtMain.php