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El 23 de noviembre de 1914, se dio el gran cierre de la segunda invasión norteamericana. Después de siete meses las fuerzas de los Estados Unidos abandonaban este país. El general Heriberto Jara tenía la orden de disparar contra los invasores si no se retiraban a sus unidades. Con su partida se alejaba el temor de que avanzaran hacia el centro del país hasta alcanzar la ciudad de México. El encargado de recibir el puerto fue el general Cándido Aguilar y también estuvo presente en ese acto el licenciado Isidro Fabela.

La balanza que dejó este capítulo de siete meses fue una advertencia dolorosa para México. Pero la presencia extranjera también se vio como una estadía positiva. Los invasores sanearon el puerto, planearon el sistema de drenaje y vacunaron a la población contra diversas enfermedades. Aún con esto el grito final fue, “Gringos Go Home!”. En el esperado día, el pueblo veracruzano se congregó en el muelle para verlos partir. El 23 de noviembre pasó a formar parte de las conmemoraciones, al mismo tiempo que se constituía como el último acto de esta ignominiosa invasión.


José Luis Juárez López
Investigador del MNI-INAH