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La necesidad de estar comunicado hizo que el hombre creara rutas y caminos para dirigirse a otros pueblos y entablar redes de comercio y de expansión. En el centro de México, las sociedades que se establecieron alrededor del lago de Texcoco y en los islotes ubicados en los lagos de la cuenca, además, tuvieron la necesidad de desarrollar un medio que les permitiera el contacto a través de las aguas a tierra firme.

Las calzadas eran elevaciones artificiales confeccionadas de piedra, arcilla y argamasa, plantadas en el lago con pilotes o estacas de madera de hasta diez metros de largo, que se introducían en el fondo del lago, rellenando con tierra y roca volcánica para aumentar fuerza. Las principales calzadas fueron tres: la que se dirigía al norte, saliendo del islote de Tenochtitlan a Tepeyacac; la que se dirigía al poniente que llegaba a Tlacopan o Tacuba y la que se dirigía al sur, que comunicaba a Tenochtitlan con Iztapalapa, Mexicaltzingo y Huitzilopochco. Por medio lacustre, el principal transporte eran las trajineras, elaboradas a partir de un sólo tronco, ahuecado, de forma alargada para facilitar el tránsito entre los canales de las chinampas y poder recolectar lo que se producía en ellas.

En tierra firme, el transporte era a pie, es decir, por personas que algunas veces eran entrenadas para desempeñar la actividad de tameme o cargador, valiéndose del mecapal, cuerdas apoyadas en la frente para sostener armazones donde llevaban todo tipo de materiales, con peso de hasta 23 kgs. a lo largo de por lo menos 21 kms.


Norma Elena Rodríguez Hernández
Investigadora del MNI-INAH



Imagen: Representación del transporte por caminos y canales. Mapa de Uppsala.
En: https://www.wdl.org/es/item/503/view/1/1/