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La frase que reza “el traje de charro es el traje nacional de México” es debida no a los mexicanos, sino a los viajeros extranjeros que, a raíz de la independencia (1821) visitaron México por diversos motivos (negocios, misiones diplomáticas, exploración científica, invasión armada, etc.) y enviaron a Europa y Estados Unidos interesantes noticias acerca de un país que hasta entonces, debido al aislamiento colonial, había permanecido como un enigma para el resto del mundo. Escritores y pintores se esmeraron en describir con detalle el traje ecuestre mexicano, pues uno de los aspectos de México que más llamó su atención fue la gran difusión de la práctica de la equitación, debida a la increíble abundancia del ganado caballar. Mientras en Europa dicha práctica siempre fue privilegio de la nobleza y las clases adineradas, en México y toda Hispanoamérica hasta los campesinos más humildes e incluso los pordioseros podían disponer de caballos para su transporte cotidiano.

No faltaron extranjeros que gustaran de vestir el traje de charro, entre ellos el embajador británico Charles Lenox Wike, el emperador Maximiliano de Habsburgo y el conde austriaco Karl Kevenhüller, quien aparece en la foto. Esta imagen es quizá la única fotografía que se conserva de un jinete con el traje y montura charros, tal como se usaban a mediados del siglo XIX. Aunque en México se vestían diversos trajes, fueron estos extranjeros quienes, en sus libros y pinturas difundieron la idea de que en la charrería radicaba la identidad nacional mexicana.


Faustino Amado Aquino Sánchez
Investigador del MNI-INAH



Imagen: Conde Karl Kevenhüller