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Durante la época prehispánica, los medios de transporte terrestres estaban caracterizados por ser rudimentarios debido a la inexistencia de bestias de carga y vehículos de ruedas. Debido a esto, los productos que tenían que ser trasladados de un lugar a otro, debían ser llevados a espaldas por personas que se dedicaban a este menester. Los tlameme o cargadores, eran hombres entrenados desde los cinco años, quienes, llevaban cargas de 23 kilos, generalmente, aunque llegaban a soportar hasta 63 kilogramos en un recorrido de 48 kilómetros o antes de ser relevados, dependiendo del terreno y las condiciones climáticas. Para el transporte de mayor cantidad de bienes, echaron mano de herramientas como el mecapal, banda hecha de algodón o de fibra de ixtle tejida que se colocaba sobre la frente, sujeta por sus extremos a dos cuerdas, con las cuales se sostenía el objeto que se cargaba.

En el caso del transporte de piezas pequeñas o frágiles, utilizaban el uacalli, que era una caja o enrejado de madera, mientras que el cacaxtli, enrejado que formaba repisas, era utilizado para transportar contenedores de líquidos o semillas. Con el paso del tiempo, hacia el siglo XIX, los tlameme fueron conocidos como huacaleros, y hoy en día los conocemos como cargadores, personajes fundamentales en los centros de abasto de la ciudad de México.

Norma Elena Rodríguez Hernández
Investigadora del MNI-INAH