A- A A+
Durante el mes de febrero de 1916 Pancho Villa y sus hombres parecieron vagar sin rumbo fijo por el territorio chihuahuense, muchos de los que cabalgaban con él no sabía hacia dónde se dirigían o si había un destino señalado. La ausencia de los ataques de Villa hizo correr muchos rumores: unos decían que vieron su caballo cerca de Ojinaga con la montura toda cubierta de sangre; algunos que fue batido al tratar de tomar el mineral de Pedriceña y otros que ante las deserciones en sus tropas se dirigía hacia el sur para refugiarse en Durango. Sin embargo, la columna villista, con cerca de 600 hombres, llegó el 7 de marzo a la hacienda de Boca Grande, a sólo 50 kilómetros al sur de la frontera con Estados Unidos. Desde el 22 de febrero Villa comunicó a su Estado Mayor la decisión de atacar Columbus. Había dado muchos rodeos, pero ya tenía el objetivo al alcance de su mira.


Pavel Leonardo Navarro Valdéz
Historiador del MNI-INAH