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El 21 de febrero de 1978, trabajadores de la Compañía de Luz y Fuerza del Centro se encontraban laborando en las calles de Guatemala y Argentina cuando una gran piedra con relieves les impidió continuar con sus labores. Tras dar aviso al Instituto Nacional de Antropología e Historia, se determinó que se trataba de la diosa de la luna Coyolxauhqui. De acuerdo con el mito, Coatlicue, madre de Coyolxauhqui, mientras se encontraba barriendo en el templo, encontró una borla de plumas, que guardó en su seno. Al buscarla, y no encontrarla cayó en la cuenta de su embarazo y lo comunicó a su hija y a los Centzonhuitznahua, los cuatrocientos surianos, hijos suyos también.

Todos ellos se sintieron ofendidos, por lo que se unieron para dar muerte a Coatlicue, quien huyó al cerro de la serpiente, Coatepetl. En la cima, aterrada lloró esperando la muerte, pero de su interior, escuchó una voz que la tranquilizaba y le daba ánimo y fortaleza. Cuando Coyolxauhqui y los surianos llegaron, nació Huitzilopochtli, dios del sol y de la guerra, quien con su arma, la Xiuhcoatl, serpiente de fuego, decapitó a su hermana, la luna y a sus hermanos, las estrellas. Esta pieza, elaborada en roca andesita, se encontró colocada a los pies del templo de Huitzilopochtli, en el centro sagrado de lo que fue Tenochtitlan, para reproducir el mito del nacimiento del dios solar, y donde se supone la diosa cayó, desmembrada.


Norma Elena Rodríguez Hernández
Investigadora del MNI-INAH



Foto: Coyolxauhqui, diosa lunar. Tomado de:
http://www.inah.gob.mx/es/boletines/366-se-cumplen-37-anos-del-hallazgo-de-la-coyolxauhqui