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Tras el ataque a Columbus, los villistas se replegaron en territorio mexicano, marcharon con relativa calma, dejando trazos de su ubicación en espera de atraer a las columnas del ejército nortemamericano. Los años de bandido marcaron en Villa una valiosa experiencia, pocos como él conocieron tan bien la sierras de Chihuahua y Durango. Sabía en que localidades contaba con el apoyo de los habitantes y los sitios propicios para preparar emboscadas. Pero al desalojar de Guerrero a la guarnición carrancista, fue impactado por una bala pérdida. Los saberes villistas fueron utilzados para ubicar un refugio donde reposar la herida, una cueva aislada para ocultarse un tiempo de los enemigos. Hasta los desfortunios ayudaron a aumentar la leyenda, pues si con Villa herido la Punitiva concluyó en un fracaso, la gente comenzó a preguntarse: ¿Qué hubiera sido con un Villa sano?


Pavel Leonardo Navarro Valdez
Investigador del MNI-INAH